Escritores Descalzos
Escritores Descalzos

Rodolfo Braceli

Escritores Descalzos

Hacia una poética del reportaje. Encuentros con García Márquez / Castillo / Norah / Borges / Belgrano Rawson / Bellessi / Peña / Woody / Bradbury

Escritores descalzos son los que tienen el coraje de bajar la guardia y desnudar sus costados menos calculados. Para Rodolfo Braceli, “los escritores se revelan más cuando se salen o son sacados del comentario o la discusión de su oficio, cuando se apartan del comentario referido a su teoría y su carpintería, cuando dejan de reflexionar sobre literatura propia o ajena”. Para descalzarlos, el autor eligió a los nueve personajes de este libro por distintos y distantes: Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Norah Borges, Abelardo Castillo, Eduardo Belgrano Rawson, Diana Bellessi, Fernando Peña, Woody Allen y Ray Bradbury. Estas charlas van por el antes y el después, por el detrás y por el debajo de la escritura. El autor las llama “Azares conversados / ConversAcciones”. Son increíbles, delatoras, poéticas, intensas, colmadas de olores, de comidas, de ruidos y supersticiones. Miedos, manías y sueños. Confesiones no confesadas, profundas hasta lo abismal. Aquí lo superfluo se redime y se vuelve linterna. En el final, Braceli nos entrega un posfacio, “Hacia una poética del reportaje”, ideal para estudiantes de periodismo, jóvenes y no tan jóvenes periodistas, amantes del género y curiosos en general.

CIENTO UN AÑOS DE SOLEDAD
CIENTO UN AÑOS DE SOLEDAD
CIN.00116

Rodolfo Braceli

CIENTO UN AÑOS DE SOLEDAD

La entrevista como ficción y ensayo.

En la primera parte de este libro, Rodolfo Braceli nos ofrece dos entrevistas a Gabriel García Márquez. La primera ocurrió en su casa de Cartagena de Indias en setiembre de 1996. La segunda, en el mismo lugar, entre el 5 y el 6 de marzo de 2029, a horas del cumpleaños número 101 del escritor. Una fue real; la otra, claro, ficcionada.

En la segunda parte se suceden tres conversaciones: con Oliverio Girondo, Juan Rulfo y Henry Miller, y un encuentro entre Vincent Van Gogh y Franz Kafka. Todo ilusorio, pero tejido con hebras textuales entresacadas de sus escritos. A través de su maravillosa pluma, lo que Braceli nos intenta decir es que la entrevista como género no ha muerto, pero que, urgente, hay que revitalizarla. Y nos propone abrirle otros caminos por el lado de la ficción y del ensayo.

"Braceli me hizo el mejor reportaje de mi vida."

Adolfo Bioy Casares

"Es el más original entrevistador de nuestro tiempo."

Jorge Fernández Díaz

"Cuando escribe, arrolla al lector. Es un talento."

Antonio Di Benedetto

PAUTAS ENERAS
PAUTAS ENERAS
CIN.00121

Rodolfo Braceli

PAUTAS ENERAS

Pautas eneras fue publicado en 1962 y era el primer libro de quien luego sería un enorme periodista y escritor: Rodolfo Braceli. Era una edición modestísima de unos cientos de ejemplares, pero para las autoridades interventoras de la provincia de Mendoza, en el marco de una Argentina que volvía a ser sacudida por otro golpe de Estado, resultó demasiado: el libro fue prohibido, secuestrado y, a los tres días, quemado en el playón de la Casa de Gobierno.

¿Razones para semejante decisión? Se habló entonces de "irreverencias religiosas" y "escepticismo y nihilismo exasperantes". Lo cierto es que la imbecilidad del accionar alumbró, mucho más que las llamas, a la obra y a su autor: el libro fue reeditado a los pocos meses y a Braceli lo descubrieron y abrazaron infinidad de voces solidarias de grandes e ilustres artistas, desde escritores como Leopoldo Marechal y Córdova Iturburu, hasta actores como Leonardo Favio, María Vaner y María Rosa Gallo.

Esta edición de Pautas eneras celebra, en tiempos de democracia, el medio siglo de su génesis, y a la vez de su muerte en la hoguera y su posterior resurrección. El libro viene acompañado de dos textos actuales de su autor, "La condición humana del fuego" y "Los traspapelados de siempre".

"¡Cuánto fuego por poesía humana! El de Rodolfo, encendido ayer, hoy y mañana, llama o brasa, según quién. El de los usurpadores, quemando sus letras. El del Sol cuyano, incinerando a los inquisidores."

Miguel Ángel Solá